domingo, 12 de enero de 2014

EL CISNE, Baudelaire


EL CISNE

A Víctor Hugo.

I

¡Andrómaca, pienso en ti! Este riacho,
Pobre y triste espejo donde antaño resplandeció
La inmensa majestad de vuestros dolores de viuda,
Este Simoïs mentiroso que con vuestras lágrimas crece,

Ha fecundado de pronto mi memoria fértil,
Cuando yo atravesaba el nuevo Carrousel.
El viejo París terminó (la forma de una ciudad
Cambia más rápido, ¡ah!, que el corazón de un mortal);

Yo no veo sino con el espíritu todo este caserío,
Este montón de capiteles esbozados y los fustes,
Las hierbas, los grandes bloques verdecidos por el agua de las charcas,
Y brillando en las ventanas, el bric-a-bras confuso.

Allí se mostraba antaño una casa de fieras;
Allá yo vi, una mañana, en la hora en que bajo los cielos
Fríos y claros el Trabajo se despierta, en que la basura
Empuja un sombrío huracán en el aire silencioso,

Un cisne que se había evadido de su jaula,
Y, con sus patas palmípedas frotando el empedrado seco,
Sobre el suelo' áspero arrastraba su blanco plumaje.
Cerca de un arroyo sin agua la bestia abriendo el pico

Bañaba nerviosamente sus alas en el polvo,
Y decía, el corazón lleno de su bello lago natal:
"Agua, ¿Cuándo lloverás? ¿Cuándo tronarás, rayo?"
Yo veo este desdichado, mito extraño y fatal,

Hacia el cielo algunas veces, como el hombre de Ovidio,
Hacia el cielo irónico y cruelmente azul,
Sobre su cuello convulsivo tender su cabeza ávida,
¡Como si dirigiera reproches a Dios!


II

¡París cambia! ¡pero, nada en mi melancolía
Se ha movido! palacios nuevos, andamiajes, bloques,
Viejos arrabales, todo para mí vuélvese alegoría,
Y mis caros recuerdos son más pesados que rocas.

También ante este Louvre una imagen me oprime:
Y pienso en mi gran cisne, con sus gestos locos,
Como los exiliados, ridículo y sublime,
¡Y roído por un deseo sin tregua! y luego en vos,

Andrómaca, de los brazos de un gran esposo caída,
Vil rebaño, bajo la mano del soberbio Pirro,
Cabe una tumba vacía en éxtasis doblegado;
Viuda de Héctor, ¡ah! ¡y mujer de Heleno!

Yo pienso en la negra, enflaquecida y tísica,
Chapaleando en el lodo, y buscando, la mirada huraña,
Los cocoteros ausentes del África soberbia
Detrás de la muralla inmensa de neblina;

En cualquiera que ha perdido lo que no se encuentra
¡Jamás, jamás! ¡en los que beben lágrimas!
¡Y maman del Dolor cual de una buena loba!
¡En los flacos huérfanos secándose cual flores!

También en la selva donde mi espíritu se exilia
¡Un viejo Recuerdo resuena con la plenitud del cuerno!
Pienso en los marineros olvidados en una isla,
¡En los cautivos, en los vencidos!... ¡y en muchos otros todavía!

Resumen:

I

El poeta se encuentra dando un paseo por París, cuando recuerda a Andrómaca en el momento en el que ella va a llorar la muerte de su marido al río Simois, que este aumenta su caudal con sus lágrimas.
Cuando el yo poético se encuentra paseando por el nuevo Carrousel, se da cuenta que la ciudad, París, ha cambiado demasiado rápido.
A pesar de que haya cambiado, el sigue viendo los caseríos antiguos llenos de hierba y las charcas sucias.
En uno de esos caseríos antiguos, una vez, el poeta, vio en una mañana de invierno a un cisne que se escapó de su jaula. Este arrastraba su plumaje por el suelo, y acercándose a un arroyo sin agua, se dispuso a darse un baño en el polvo. Pero este lloró por no saber cuándo volvería a llover y a tronar. Dichas palabras iban dirigidas hacia el cielo azul, como si fueran reproches a Dios.

En resumen, Baudelaire, compara a Andrómaca con el cisne. Andrómaca se lamenta de no tener su marido en frente del río Simois y el cisne se lamenta de que no haya agua en el arroyo debido a que no ha llovido.
Con eso, Baudelaire, hace referencia al pasado y al presente.

II

En esta segunda parte del poema, toma de nuevo París, que a pesar de que haya cambiado con nuevos bloques, palacios y casas, para él sigue siendo igual. Este recuerdo tiene para él más peso que los cimientos de las casas nuevas.
Al ver la imagen de Louvre, no podía evitar de acordarse del cisne y de Andrómaca, sintiendo que el mismo había perdido algo que no podía o no sabía recuperar.
Con esto, el poeta, hace referencia a todas aquellas personas que lo perdieron todo, que viven en el exilio o que se hayan perdido.

Podemos concluir con todo lo anterior, que dicho poema va dedicado a Víctor Hugo, ya que el cisne y Andrómaca representan a todos los exiliados de las ciudades.

Referencias cultas:

Andrómaca: es, en la mitología griega, la esposa de Héctor. Simboliza el amor conyugal y filial frente a la crueldad de la guerra que se vivía en Troya. 
Más tarde, cuando Troya fue conquistada, vio morir a su marido y a su hijo, mientras ella se alejaba cautiva de la ciudad.
Hecho el reparto de los cautivos de Troya, tocó Andrómaca como botín a Neoptólemo, hijo de Aquiles, quien la llevó a Grecia (ya que era rey de Ftía). Tuvo tres hijos con él.
Tras la muerte de éste en un combate se casó con Héleno (hermano de Héctor), teniendo un hijo.

Héctor: en la mitología griega, fue un príncipe troyano encargado, en la Guerra de Troya, de la defensa de la ciudad hasta su muerte. Su contribución a la resistencia al ejército griego fue decisiva. Además, era conocido como el domador de caballos. 
Estuvo casado con Andrómaca, con la cual tuvo un hijo que también falleció en dicha guerra.

Simois: era el nombre dado en la Antigua Grecia al actual río Dümruk Su de Turquía. Tiene su fuente en el Monte Ida y se une al Escamandro en la llanura de Troya.
En la mitología griega, era un dios-río de la Tróade, hijo de Océano y de Tetis.

Víctor Hugo: (Besazón, 26 de febrero de 1802 - París, 22 de mayo de 1885) fue un poeta, dramaturgo y escritor romántico francés. También fue un político e intelectual comprometido e influyente en la historia de su país y de la literatura del siglo XIX.
Cuando se produce el golpe de Estado del 2 de diciembre de 1851 en Francia (encabezado por Luis Napoleón Bonaparte), Hugo intenta huir pero es retenido; sin embargo un comisario francés se niega a detenerlo.
Hugo se exilia en Bruselas, pero tras publicarse Napoleón el Pequeño, por orden del gobierno belga se vio obligado a salir del país y se traslada a Jersey. En el año 1855 fue expulsado de Jersey por haber criticado la visita de la reina Victoria a Francia. Es por este motivo que se instala en la Hauteville House en Guernsey, donde forma parte de un grupo de proscritos que niegan volver a Francia.

El hombre de Ovidio: definición del hombre que hace Ovidio en su libro La metamorfosis, según la cual, el hombre sería el animal que se ha erguido y mira al cielo.

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